Historia de la Casa



La historia de nuestra Casa, es ante todo la historia de una familia que, a pesar de su origen humilde, supo con trabajo y tesón levantar un negocio, que, a día de hoy, es uno de los más antiguos de Aragón y de España.

Orígenes - Carlos de la Fuente Castro   1803-1819

En 1803 Carlos de la Fuente Castro y su esposa Rosa Revuelto Gascón toman en traspaso una antigua botiga, dedicada a la venta de ultramarinos y paquetería, perteneciente a una tía viuda de su mujer ; por lo tanto podemos afirmar que la antigüedad de la Casa de la Fuente es anterior a esta temprana fecha pudiendo situarla en el siglo XVIII.
Antiguo escrito del archivo familiar
El primer local que sirvió de sede para nuestro establecimiento se situaba en la bulliciosa Plaza del Mercado o Plaza de España de Calatayud, esquina a la Calle Gotor, que por aquel entonces era una vía principal, llena de casonas señoriales como la de los Zapata o los Gotor. Ya Vicente de la Fuente, el importante historiador y jurista bilbilitano, del que hablaremos más adelante, cita en su Historia de Calatayud, el domicilio que habitaba junto a su padre sobre esta antigua tienda. La casa hoy tristemente ha desaparecido ,víctima de la desidia, pero podía verse en su fachada un bonito azulejo dedicado a San Vicente Ferrer de la que era muy devota la madre de nuestro escritor y de ahí su nombre.

La tienda, por aquel entonces, se surtía de algunos artículos de Zaragoza y otros por mediación de arrieros que con recuas de borricos traían de los puertos del norte.

Calatayud sufrió de manera muy intensa la invasión napoleónica y sus antiguas calles fueron escenario de luchas y saqueos constantes, nuestra casa sufrió en 1808, como tantas otras, el robo de los franceses después de la retirada del general Castaños.
Nuestra ciudad, sus palacios y gran parte de sus antiguos conventos quedaron destruidos al usarlos las tropas como cuarteles o los españoles como fuente de materias para vender.

José de la Fuente y Revuelto   1812 - 1861

Aunque pronto estuvo formado en letras y gramática latina, José de la Fuente quiso dedicarse al comercio para el que tenía grandes aptitudes.
José de la Fuente
Cuando estalló la guerra de la Independencia José contaba con 20 años. La urgente necesidad en la que se encontraba el país provocó que se alistara como soldado llegando a ser Sargento de la 2ª Corporación del tercio de voluntarios de Calatayud, pero la muerte de su padre y la precaria situación en la que quedaba su madre le llevó a pedir la licencia en 1811 a pesar de ser muy valorado por su excelente preparación.
Al principio comerció con chocolate y con los pocos víveres que, en aquel periodo de guerra, podían conseguirse, aunque poco a poco fue dejando los artículos de comestibles y ampliando la paquetería y la quincalla.
Aunque parezca curioso, la fabricación del chocolate empezó a dar merecida fama a nuestro comercio. El cacao que se utilizaba para su elaboración era de excelente calidad y se traía directamente de Caracas. Su consumo estaba muy extendido entre los conventos de frailes, que, en aquellos años, poblaban nuestra ciudad. El chocolate pasó a venderse también en algunos pueblos con la condición de que el cacao fuera expendido en Casa de José de la Fuente, ya que era una garantía de su pureza. La pérdida de los territorios americanos hizo que se tuviera que prescindir de la materia prima y de su óptima calidad por lo que se prefirió dejar de fabricarlo antes que elaborarlo con otros ingredientes y aditamentos que por aquel entonces empleaban gran parte de los fabricantes con los que no se quiso competir.
Su honradez y laboriosidad, unido a su gran actividad y agradable trato, hizo que el comercio tuviera un mayor impulso.
Hizo viajes a Barcelona y Bayona adquiriendo géneros que luego vendía o cambiaba por otro a los comercios de Soria, Teruel, Sigüenza y Daroca, sobre todo en las ferias de septiembre fechas en las que se realizaban grandes operaciones de compraventa.
Nuestro comercio se surtía de hilo fino para coser de Ariza, que gozaba de fama por su finura y consistencia; el hilo más corriente se traía de Torrellas.
Los lazos o cinta de lana para alpargatas eran de Codos y Fortanete. De este último pueblo eran las ligas ordinarias. Las que se consideraban de lujo se traían de Medina.
La seda se compraba en Zaragoza, ya que, procedente de la tierra baja, era muy consistente.
Los botones para camisas tenían varias procedencias: Andalucía, Madrid o Tordesillas.
Las navajas de Olorón y , las catalanas, de Solsona.
Algodón de Reus, Igualada y Barcelona. Cintas de algodón de Manresa.
Fusiques para el rape, carruchas para atar los calzones, alfileteros, palos de vidrio para el pelo; telas, sedas, tornos y cedazos de cerda y metálicos para la elaboración de pólvora en Villafeliche; peines de Valencia, espejos gallegos, barajas de Valencia y cucharas de la provincia de Huesca.

Don Carlos de la Fuente
Carlos de la Fuente  1861-1903

A la muerte de José de la Fuente, el 7 de enero de 1861, quedó al cargo de la tienda su hijo Carlos, que desde la edad de 14 años había estado trabajando en la misma en compañía de su padre.
Siguió el mismo negocio de sedería, quincalla, bisutería y paquetería y en el año 1873, amplió el local al comprar una casa contigua, la cual, aún subsiste.
Sus hijos pronto empezaron a trabajar con él, Juan, José María y Francisco. En su ausencia también lo hacía su mujer Francisca Pertegaz, de la cual se conservaban libros de cuentas de su puño y letra.



Hijos de Carlos de la Fuente 1903-1928


Iniciales de Hijos de Carlos de la Fuente

En esta floreciente época, y una vez muerto don Carlos, sus dos hijos, Juan y José María, que ya habían entrado a trabajar desde temprana edad, se hacen cargo del establecimiento del cual ya eran apoderados. Se amplía el surtido y se empiezan a comprar nuevos géneros como bordados, cintas, puntillas, bisutería fina, perfumería, corsés, paraguas, géneros de punto. Se dio un impulso también a la paquetería empezando a surtir a varios pueblos circunvecinos. Es decir, se configura nuestro actual establecimiento, ya que, muchos de los artículos que se incorporaron en aquel lejano siglo XIX, todavía se siguen vendiendo aún hoy día.
En 1914 se constituye ante el notario de Calatayud, don Alberto Costea, la sociedad regular colectiva formada por don Juan y don José María de la Fuente Pertegaz .La tienda de la plaza del Mercado, esquina calle Vicente de la Fuente, se arregla en el año 1920, se colocan nuevas columnas de piedra de Calatorao, una nueva balconada en el piso primero y se completa la portada con escaparates.
José María de la Fuente Pertegaz y su esposa
En febrero de 1923 se adquiere un local en la calle de la Rúa número 21, frente a la iglesia de San Pedro de los Francos. En el cristal de la puerta de entrada de este establecimiento todavía pueden verse las iniciales "Hijos de Carlos de la Fuente".
En 1927 se incorpora al comercio Antonio de la Fuente. Anteriormente, su hermano José María ya desempeñaba eficazmente sus funciones en el comercio ayudando a su padre. Estos dos hermanos se harán cargo del establecimiento años después.

José María de la Fuente 1928-1956

En 1928 se produce una división de la Sociedad Hijos de Carlos de la Fuente, quedando José María de la Fuente Pertegaz con sus hijos en la tienda de la Plaza de España, y Juan, con el suyo, en la referida tienda de la calle Dato 21.
José María de la Fuente Gilmán
Las crónicas de nuestro establecimiento señalan hasta la proclamación de la II república en Calatayud el 26 de abril de 1931 "A las 6 y media de la mañana entra en Calatayud la banda de música de Maluenda con el toque de la Marsellesa y gritos de "Viva la república" que duraron todo el día. Se invitó a cerrar el comercio".
En ese mismo año muere José María de la Fuente Pertegaz, quedando nuestra casa a cargo de los dos hijos de éste: José María y Antonio de la Fuente Gilmán.
Ramón de la Fuente Cobos


En 1932 se abre el local que ahora mismo conocemos en la calle de la Rúa. Los nuevos propietarios empezaban a darse cuenta de las posibilidades que se abrían en esta zona sur de la población. La cercanía del ferrocarril y de los autobuses, iban suponer una cercanía mayor de nuestro establecimiento a sus clientes. Tanto el local, como los almacenes son mucho más grandes y el surtido que se ofrece crece al igual que lo hace Calatayud: artículos fotográficos, juguetes etc.
Pronto estalla la guerra civil, y a su término, y tras una dura posguerra, el comercio vuelve a resurgir con aún más fuerza. Las rutas a los pueblos también crecían ( se llegaban a pueblos como Jadraque, en la provincia de Guadalajara) y la plantilla de empleados es mayor, el trabajo es incesante.
Será en estos años cuando entre en el establecimiento el hijo de José María, Ramón de la Fuente Cobos. Su dedicación al trabajo y su trato amable con todo aquel que pasaba por nuestra casa, han dejado un recuerdo imborrable en muchas personas.



José María de la Fuente y CIA 1956-actualmente

Los años siguientes se completan, en el año 1963, con la creación de una de las primeras tiendas de lo que empezó a llamarse en aquella época "Prêt  à porter",que existieron en Calatayud esto es, de ropa ya confeccionada. Se trata de "Gilmán". Hasta entonces sólo en las grandes ciudades se podía conseguir ropa de estas características, pues en los lugares más pequeños, las prendas, todavías las confeccionaban los sastres a pequeña escala.
La inauguración fue por todo lo alto. El local, como era costumbre en la época, bendecido por el, por aquel entonces, párroco de San Juan el Real, don Felipe.
Todavía hoy, bajo el suelo del local, se conserva un cartucho con monedas y un diploma de aquel día.
La tienda tenía secciones tanto de señora como de caballero y niño, además de carros de bebé, vestidos de comunión etc.
El trabajo de Mari Carmen Sanjuán, años después, ayudaría a adaptar nuestro establecimiento a las exigencias de los nuevos tiempos.
Actualmente nuestra tienda se encuentra representada por la séptima generación de comerciantes, en la persona de Ramón de la Fuente Sanjuán.